EL JUEGO DEL SILENCIO

Es un juego al que se puede jugar en cualquier lugar, tanto fuera como dentro de casa. Nosotros jugamos a menudo en casa, sobretodo cuando el Peque grande tiene la energía por las nubes, de modo que le ayudamos a bajar un poco el ritmo para ir más tranquilos a cenar. Siempre le proponemos jugar, nunca se lo imponemos. Hay muchos días que el mismo lo propone y debo decir que aguanta un buen rato en silencio, además de disfrutarlo mucho.

También jugamos siempre que vamos a dar un paseo por la montaña. En este ambiente el juego tiene otro objetivo, el de prestar atención y escuchar la naturaleza.
Estamos en silencio un rato y después le preguntamos (en voz baja) qué ha oído. Hablamos sobre el sonido si es fuerte o suave, agradable o molesto…
Y casi siempre acabamos jugando a “¡Oigo, Oigo…!” (la versión nueva que nos hemos inventado del “¡Veo, Veo!”).
BOSQUE

¿Como se desarrollo?
El Juego del Silencio es un juego que desarrollo María Montessori cuando estaba trabajando con niños con deficiencias auditivas (parcialmente sordos). La pedagoga situada al final del aula pronunciaba en voz baja el nombre de un alumno, el cual al oírla venia en silencio hacia ella. De este modo ejercitaban el oído, prestando mucha atención.

En otra ocasión, visitando un aula de niños normales de menos de 5 años Montessori se encontró con una madre que llevaba un bebé. La pedagoga tomó al bebé y entro en el aula. Cuando los niños se acercaron a ver al bebé, Montessori les pregunto si ellos también eran capaces de estar calladitos y quietos como ese pequeñín. Es entonces cuando vio lo mucho que disfrutaban los niños jugando a “imitar” al bebé, es decir estar callados, y lo descansados que parecían después.

Beneficios
Favorece la conciencia auditiva de tu peque, puesto que le permite estar más sintonizado con los sonidos de su entorno. De este modo está desarrollando un control, una conciencia espiritual y si se practica en familia, también se crea unidad y complicidad.

¡Probadlo es muy divertido!